Abaraka bake

Dibujo de Luna Moriana


El simple hecho de poder observar un organismo vivo, externo a ti, y totalmente diferente en muchos sentidos, el poder observar cómo se mueve, o cómo colorea el paisaje, una conexión profunda y amorosa entre seres externos a ti, a tu condición de humano, es algo maravilloso.


No te cases con la verdad, regálate a la incertidumbre. El Universo es increíble, es inabarcable para nuestra mente, y eso nos debe crear un inmenso orgullo y satisfacción por haber recibido el regalo de la vida que nos lo permite.


Nuestra mamá naturaleza nos regala no solo el sustento que de forma natural nos permite una experiencia hermosa y placentera de la existencia, sino además todo un paisaje infinito que nunca dejaremos de explorar, que nos ofrece alimento para el regalo más preciado del niño; la curiosidad. 


El conocimiento que descubrimos nos va mostrando imágenes maravillosas de un cosmos eterno. Todo es posible, pero no todo es verdad.


Me atraen mucho las religiones, y me interesan muchísimos los conocimientos místicos del ser humano, creo que son trazos de conocimiento sobre una realidad que aún no podemos comprender, son al fin y al cabo, hipótesis sobre esa inmensidad que queda tan lejos de nuestra comprensión y que, aunque no me defino adepto a ninguna religión en concreto,  todas ellas y todo pensamiento místico, fuera de su implicación social o económica, tiene una gran cantidad de verdad codificada en un lenguaje más humano y fantástico, y que toda ella lleva intrínseca observaciones del mundo natural interesantes.


Casi podría decir que en realidad creo en todas las religiones.


Cuando vas leyendo e informándote más y más de lo que cada persona curiosa va estudiando, en campos totalmente diferentes, cualquier conocimiento que descubres que existe, una técnica de artesanía, un tipo de música, una relación de empatía entre dos animales, una ley física… Te vas dando cuenta poco a poco de que el conocimiento solo va a más y más. Cada humano tan sólo explora una mínima fracción de todo el conocimiento disponible y cada humano va descubriendo aún más conocimientos que no estaban disponibles o no eran visibles. Este punto de vista te hace perder la cabeza al principio, si eres tan curioso; No lo puedes saber todo. 


Y Sin embargo, esto es parte de lo que hace a la existencia algo tan hermoso, el vivir en una aventura constante hacia el descubrimiento de más y más fenómenos del Universo. 


Por eso pido que nadie se case con ninguna verdad, no es necesario y no es sano. Puede ofrecer, quizás, una leve sensación de “relief”, pero es en realidad la verdad y solo la verdad lo que nos hace realmente libres, y si no te sientes libre seguramente sea porque no quieres o no puedes ver la “verdad”. Esa adquisición de un dogma, está haciendo que limites a tu propia mente en el camino del conocimiento, está llenando un hueco precioso que podría ser llenado con preguntas, con curiosidad. Cuando aceptas que toda la vida es emocionante porque toda la vida es aprender cosas nuevas, empiezas a darte cuenta de la belleza que significa este estado de vida o de conciencia, (quién sabe) que nos han regalado.


No sabemos cuál es el límite de nada, la vida o la muerte, si acaso son un inicio y un final, lo cual dudo enormemente. Quizás el sentido de la vida sea vivir, simplemente, aceptar la pureza y la simplicidad de estar vivo. Quizás la vida y la muerte no son más que etapas de un ciclo mucho más extenso en el que aprendemos y experimentamos más, mucho más de lo que se pueda imaginar o escribir; Mucho más allá de cualquier película de ciencia ficción.


Piensa en un árbol, que vive miles de años, lo tienes ahí y nunca te has preguntado qué hay tras todo ese cuerpo físico increíblemente complejo, que es lo que no vemos aún, por qué incluso de un ser tan cercano, grande y hermoso como un árbol seguimos descubriendo más y más cosas que ni nos podíamos imaginar. Cada hoja del árbol, cada célula que lo forma, los átomos y las partículas que forman el átomo, van añadiendo complejidad a un paradigma que nunca para de crecer.


Quizás la capacidad humana este limitada aún, de manera biológica, para comprender la complejidad del Universo, quizás sólo estamos al principio del camino…


Posiblemente el conocimiento sea infinito, y es apasionante, no quiero aferrarme a “verdades”, me quedo en el “no lo sé”, no quiero aceptar que no hay más vueltas de tuerca porque me parece, además, muy poco riguroso desde el punto de vista científico. Todo lo que sabemos apunta a que queda muchísimo por descubrir, y tenemos toda una vida para dejar volar nuestra curiosidad, y maravillarnos con los secretos de nuestro querido Universo.


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