Y la culpa del COVID es para...

Dibujo por Luna Moriana
Dibujo de Luna Moriana


Este momento es un regalo, un milagro casi, una oportunidad para que te calles, reflexiones y aprendas.

No pierdas el tiempo como siempre buscando culpables, lo que se podría haber hecho, alternativas ficticias... Toca aceptar lo que ha tocado, y toca la autocrítica para aprovechar esta lección de humildad que nos está dando la vida.

¿Víctimas? Hemos vivido durante décadas en un sistema basado en el expolio de los demás para nuestro placer, en las barreras, en el odio.  Casi cada acto de nuestras vidas, supone un daño a otra comunidad; animal o vegetal.

 

Hemos destruido todo ecosistema que hemos podido, extinguido toda especie considerada 'inferior', negado la ayuda a toda persona que la necesitaba, abusado de animales y plantas para nuestro placer, esclavizado a otras comunidades humanas para nuestros lujos, apoyado los políticos-empresarios que solo buscan su beneficio...

 

Deja de mirar hacia fuera, y deja de buscar culpas para justificar tu comportamiento, pocos han sido los que han hecho algo para tratar de cambiar las cosas y tú, seguramente, eres de los muchos que, como yo, no hemos hecho más que seguir obedientes el sistema que se nos ha impuesto, por comodidad, por hábito, apoyando en cada uno de nuestros actos el expolio, el abuso y el odio.

 

La separación ha creado individuos aislados débiles ante cualquier cambio en el medio; nuestra nutrición se ha vendido a la droga más placentera, nuestra medicina se anuncia en la televisión como si lo que se vende fuera una camiseta de moda y, nuestra capacidad social se limita a antros oscuros y ruidosos donde, ebrios, no vemos ni escuchamos nuestras inseguridades.

Esta es una lección de humildad para que te des cuenta de que las fronteras no son más que fantasías de la mente adulta confusa, que la separación genera debilidad, que la unión hace la fuerza,

Cada un@ recoge lo que siembra, lo cual es una buena metáfora pues el suelo que teníamos como regalo es ahora un yermo metafórica y literalmente exhausto por nuestro abuso e ignorancia, del que lo único que podemos recolectar ahora es hambre y veneno químico.

Esto que está pasando es un regalo, un milagro casi. Es una pausa al ritmo frenético de vida absurda que llevábamos. De repente el tiempo se ha parado y tenemos la maravillosa oportunidad de experimentar que quizás, estábamos muy equivocados en todo lo que creíamos, para reflexionar sobre qué sentido tiene todo este sistema frágil y separatista que hemos generado.

Toca aceptar que hay que cambiar mucho, y por fin tenemos una pausa para planear como hacerlo y darnos cuenta de por qué es tan importante hacerlo.

Toca quitarse el ego que te lleva pesando tanto tiempo, esa arrogancia que tan solo supone una barrera al aprendizaje y a la evolución.

Ya no te quedan argumentos ni la necesidad de justificar lo injustificable; los que te dijeron que buscaban el bien de todos mediante su empresa te mentían, los que llamaban a la patria y el nacionalismo para ganar tu confianza te mentían, vendieron la sanidad, la educación, vendieron tu vida.

Este virus es de nadie y es de todos, pero cuando surge un problema de nada sirve caer en pánico, cuando surge un problema toca resolverlo, pensar por qué se produjo y exprimir todo el aprendizaje que se pueda de él.


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